jueves, 17 de octubre de 2013

Resurgimiento de un “borramiento de las diferencias entre adultos y niños”?

Introducción
En este breve escrito intentaré exponer una problemática que en mi opinión, resulta recurrente en la historia de la cultura occidental. La ausencia de diferencias entre lo infantil y lo adulto.
Para esto me remitiré a una breve reseña histórica sobre el concepto de infancia, para centrarnos posteriormente, en las situaciones que en la actualidad hacen tambalear esta construcción.
Surgimiento de la infancia como entidad independiente
El Dr. Raúl E. Levin, en una publicación titulada “El psicoanálisis de niños a cien años de la creación del psicoanálisis”1, enfatiza la tardía incorporación en la historia de nuestra sociedad de este término así como también, las vicisitudes que atravesaron los niños por esta ausencia hasta por lo menos, fines del siglo XVII.
Esta falta de identidad de la infancia dice el autor citando a Elizabeth Wirth Marwick, estaría relacionado en parte con la “idea de que unas tasas de mortalidad tan elevadas imponían una especie de «tabú de afecto» que impedía a los padres apegarse demasiado a unos hijos cuyas vidas no tenían muchas posibilidades de salvar", producto de las grandes epidemias y de la situación social en general.
Pero entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, se producirá un cambio trascendental que acreditará a la niñez a partir de la concurrencia de diversos factores señalados por el autor ente los que se destaca, la Revolución Industrial que tuvo lugar en Europa trayendo consigo el mayor conjunto de transformaciones socio económicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad.
La creciente solicitud de mano de obra para satisfacer las demandas de la continua complejización del sector comercial y fabril, promovió la necesidad de capacitar a los niños en vista de favorecer un futuro productivo incorporándose así, una idea de lo prospectivo en sus vidas, de continuidad entre lo infantil y lo adulto.
Aparejado al anterior, otro factor importante, fue la reputación que iría adquiriendo la Pedagogía Infantil, cuya función sería educar a los niños como futuros técnicos o profesionales.
Finalmente, el otro factor que cita el autor como fundamental para la apuesta por el futuro productivo del niño fue el extraordinario avance de las Ciencias Médicas, mermando las epidemias indicadas anteriormente, como las principales causas de mortandad infantil.
1 http://www.aap.org.ar/publicaciones/dinamica/dinamica-5/tema-6.htm: El psicoanálisis de niños a cien años de la creación del psicoanálisis, Dr. Raúl E. Levin
¿Resurgimiento de un “borramiento de las diferencias entre adultos y niños”?
Entre los representantes del área de la medicina que dieron un peso fundamental a la niñez, no solo por sus correspondencias con la vida adulta, sino con una sexualidad específica y una serie de caracterizaciones propias en lo relativo a la estructuración del narcisismo y la emocionalidad, encontramos Sigmund Freud. A tales fines dirá el autor: “La niñez, de acuerdo con este momento histórico, más que rescatada, fue nombrada, investida, reconocida, incluso jerarquizada y aun idealizada”.
Borramiento de las diferencias entre adultos y niños
Hasta acá la historia, pero más de un siglo después, tras atravesar el nombramiento de los Derechos de los Niños y tantas otras normativas y leyes al respecto, ¿qué es lo que está pasando con nuestros niños en la actualidad? Y sobre todo, ¿dónde quedó lo específico de esa sexualidad?
Para ahondar sobre este punto, me detendré en el artículo de Susana Toporosi, publicado en la Revista Topia titulado: “¿Juegos sexuales, conductas abusivas o prácticas sexuales entre niños?2”
En este artículo la autora habla de los cambios en la sexualidad de los adultos y los niños en lo referente a la laxitud de la represión que antes operaba respecto a la genitalidad adulta y como influencia este suceso a la sexualidad infantil.
La hipótesis inicial de la autora transita sobre la supuesta caída de la “jerarquía del padre”, lo que trae aparejado una inestabilidad respecto a cómo y cuándo se debe reprimir para no ser acusado de maltrato infantil por alguna entidad burocrática, por ejemplo. A fin de contribuir a un ejercicio adecuado de los límites, la autora intentará mediante ejemplos, diferenciar los “Juegos sexuales, conductas abusivas o prácticas sexuales entre niños”, categorías que dieran título al escrito y que enfatizarían en el papel nocivo para la vida infantil, de la intrusión traumática de la sexualidad adulta.
Para la autora: “Estamos frente a dos situaciones que podríamos denominar por el momento prácticas sexuales entre niños. No se trata de juegos sexuales, no hay nivel de representación ni transformación simbólica. Hay repetición, se reproducen escenas sexuales vividas o vistas por alguno de los niños que posiblemente resultó traumatizado por la visión de sexualidad adulta, y hay una convocatoria a la intervención de los adultos. Según la noción freudiana de trauma…” la cual remite a una situación sumamente intensa que el sujeto no estaría capacitado para afrontar, dejando una huella a través del tiempo.
Esto lleva a la autora a preguntarse qué acontecimientos culturales llevaron a este estado de “simetrización”, de “borramiento de las diferencias entre adultos y niños”.
2 http://www.topia.com.ar/articulos/%C2%BFjuegos-sexuales-conductas-abusivas-o-pr%C3%A1cticas-sexuales-entre-ni%C3%B1os: ¿Juegos sexuales, conductas abusivas o prácticas sexuales entre niños? Por Susana Toporosi - Publicado en Noviembre 2008
¿Resurgimiento de un “borramiento de las diferencias entre adultos y niños”?
Para responder a este interrogante, recurre a enfatizar en la ausencia de protección hacia el niño citando como ejemplo que, hace no muchos años, el fin del horario de protección al menos, marcaba el inicio de la proyección de imágenes con contenido sexual en la televisión, hecho que en la actualidad, pareciera un mero formalismo, sin destacar la ausencia de supervisión por parte de los padres de lo que ven sus hijos en televisión, donde a cualquier hora y en cualquier canal, se pueden ver imágenes con sexo casi explícito y con un lenguaje cada vez más vulgar, por lo menos en Argentina.
Según la autora este cambio se debe a que: “En la economía de mercado la sexualidad es un producto rentable para vender” y tanto niños como adultos, somos consumidores por igual por lo tanto, siendo lo importante vender, las reglas pueden ser pervertidas o convertidas en simples banalidades.
Conclusión
Es así como parece que los límites entre lo infantil y lo adulto, se borran nuevamente.
Lo que otrora dio origen al término “infantil, niño” ahora lo borra. El niño ya no es ese instrumento a ser moldeado a fin de ser productivo para la sociedad. Es un consumidor más expuesto a las necesidades del mercado de vender a partir de lo sexual, sin miramientos respecto a lo infantil, ya no por ignorancia.
Día a día miles de niños son bombardeados por imágenes (en el mejor de los casos) con altos contenidos sexuales que los sobreexcitan y les resultan imposibles de simbolizar por su inmadurez tanto psíquica como biológica, hecho que Sigmund Freud explicara hace más de un siglo atrás.
Padres y maestros son testigos de escenas infantiles que sobrepasan, como lo expresara en su artículo Susana Toporosi, los juegos sexuales de exploración de las diferencias anatómicas exponiéndolos a la incomprensión y estigmatización por parte de los adultos.
Creo que es momento de volver una vez más, a reconocer las diferencias entre lo infantil y lo adulto, para poder enmarcar, dar cuerpo a lo infantil para que no se pierda en el quiebre de la locura de una sociedad centrada en el tener, por sobre el ser.

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