jueves, 17 de octubre de 2013

La mirada y la constitución de la identidad

En mi trabajo anterior hablaba de que a diferencia de lo que a veces se cree, el término infancia es una construcción social que necesitó del paso de los años para ser tomado en cuanta y que, lamentablemente, se está dejando de estimar en ciertos aspectos vinculados con los mismos factores que lo vieron nacer.
Hoy pasaré a un tema de carácter más ontogenético que filogenético, respecto a uno de los factores principales para la constitución del psiquismo humano, “la mirada”.
De este tema uno de los primeros especialistas en llevar un estudio científico fue René Spitz.
Este psicoanalista vienés, entre los años 1945 a 1947, realizó un estudio comparativo del desarrollo de niños que residían en guarderías de las cárceles donde cumplían condena sus madres y niños abandonados de orfanatos. Este estudio lo llevó a observar el papel que tenía la mirada de la madre para el desarrollo del niño, lo que lo llevó a postular que el aislamiento social y la falta de estímulos afectivos retrasan o deterioran profundamente, el desarrollo psicomotriz del niño.
Este estudio fue replicado posteriormente, en 1960 por otro grupo de investigadores en Teherán obteniéndose los mismos resultados.
Pero si la mirada y el afecto son tan importantes como muestran los estudios para que el psiquismo humano se constituya, ¿cómo hicieron los niños hasta principios del siglo XVIII para desarrollar su psiquismo?
Para esbozar una explicación al respecto, pasaremos al psicoanalista francés Jaques Lacan, quién en su escrito “El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica” presentado en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, en julio de 1949.
El nombre de dicho comunicado remite al estadío que se presenta entre los seis y los dieciocho meses, durante los cuales el niño anticipa el dominio de su unidad corporal mediante una identificación con la imagen que le devuelve el otro significante y por la percepción de su propia imagen en el espejo, lo que establece una relación libidinal con su imagen corporal, dando inicio al desarrollo de la subjetividad y a la creencia en un orden imaginario.
El estadio del espejo es una identificación con una imagen que al principio se creía de otro, representa el conocimiento paranoico ya que no distingue lo real de lo irreal en la imagen, desconoce su sí mismo. La imagen se recibe con alegría por el niño, ya que en comparación a su cuerpo sin motricidad, esta es completa, como una Gestalt, esa forma es más constituyente que constituida, que permite solides a ese cuerpo de movimientos incontrolados.
En este período por lo tanto, se dan las identificaciones primarias, para que las mismas sean “saludables” es necesario que el otro significante, que generalmente es la madre, nos devuelva una imagen de nosotros mismos “saludable”.
Para explicarlo grosso modo, una mirada insuficiente o devoradora podría impedir al niño construir esta imagen de si ya que la misma sería difusa o habría sido desaparecida, este tipo de “fallas” podrían impedir que el sujeto desarrollo su subjetividad, su individualidad quedando fijado a la imagen de la madre, es decir, quedaría psicotizado.
De esta forma podemos concluir que para una adecuada constitución de yo no sólo importa que nos miren, sino como nos miren. Muchas veces la mirada limitada del otro nos inhibe de vernos como realmente somos. Otras tantas superamos las expectativas del otro y; según nuestra organización psíquica, nos cuesta asumirnos como realmente somos, porque no tenemos la capacidad de entender al otro como un ser limitado, que solo pudo vernos “hasta ahí”.
La grandeza que presuponemos al otro, nos lleva a rebajarnos, a no aceptarnos y a boicotear nuestras propias metas e ideales, en una suerte de fidelidad con ese otro cuyas expectativas llegaron hasta ahí. Eso, en el mejor de los casos. Esta podría ser la fuente de la cual se desprenden los más recurrentes sentimientos de culpa, autocastigos y frustraciones.

Páginas consultadas:
 La mirada y la sonrisa del bebé: http://psiquiatriapitiusa.blogspot.com.ar/2010/08/dicen-que-en-el-siglo-xiii-un-rey.html
 Resumen - “El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica” de J. Lacan. : http://fundamentosdepsicoanalisis2011.blogspot.com.ar/2011/05/resumen-el-estadio-del-espejo-como.html
 Otro estadio del espejo para pensar los Trastornos Narcisistas no psicoticos: http://saludypsicologia.com/145/trastorno-narcisista-no-psicotico-y-tgd-no-confundirlos/

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